La semana pasada, de camino a una reunión con un cliente, Museo de Arte Medieval de Vic, decidí no utilizar el gps para llegar a mi destino, con el objetivo de memorizar el camino y ser autónoma de cara a próximas visitas.
Llegada a una bifurcación de la autovía, tuve dudas sobre qué dirección seguir y no tenía tiempo para pensar.
¿Qué ocurrió?
De manera totalmente inconsciente e inmediata, mi cuerpo recordó el camino correcto gracias a un gesto realizado mi viaje anterior, que rescaté de mi memoria y me ayudó a tomar la decisión adecuada: poner el intermitente.
Este sencillo gesto, realizado varios días antes, me hizo recordar hacía donde debía dirigirme.
Y pensé en el rol clave del cuerpo en el proceso de aprendizaje. Y la relación inseparable de emoción y cognición, como propone la Neuroeducación.
Dedicándome al diseño de experiencias de compra y formativas, me resultó muy satisfactorio comprobar como la vivencia corporal y motriz son una fuente de aprendizaje experiencial, que se convierten en anclajes sólidos en la memoria.
Y como, la incorporación del movimiento en el proceso de aprendizaje, sirve como herramienta para experimentar conceptos o contenidos a través de representaciones, posturas corporales específicas, juegos y simulaciones.
Fomentando aprendizajes significativos( insights), que nacen de la acción personal del participante.
El movimiento dinamiza, promueve la interacción social, oxigena los músculos, refresca los pulmones y revitaliza la mente. Actúa como un reconstituyente frente a la fatiga mental y la inmovilidad.
¿ Para qué incluirlos en los procesos de aprendizaje ?
- Para fortalecer las relaciones interpersonales, promoviendo la comunicación no verbal, el lenguaje corporal, la interacción personal y el juego, como herramientas para desarrollar la seguridad en sí mismos.
- Para integrar lo cognitivo y lo motriz, haciendo que la comprensión y la retención sean más sencillas.
- Para integrar el juego, permitiendo variar la disposición espacial y las dinámicas, introduciendo música para que el aprendizaje sea placentero.
- Para generar momentos de descanso activo
- Para mejorar las funciones ejecutivas, necesarias para controlar y autorregular nuestra conducta.
Comprender cómo el cerebro y el cuerpo interactúan en el proceso de aprendizaje, me ayuda a diseñar programas de desarrollo más efectivos y significativos.
Y me ayuda a preparar a los equipos Retail a enfrentar los desafíos del día a día de manera más efectiva.
( Foto de charlesdeluvio en Unsplash)
