Swing & Inteligencia Emocional

Este domingo, como cada 3er domingo de mes, salí a bailar Swing- Lindy Hop en la Plaza Ocata de El Masnou, el pueblecito costero catalán- ¡que amo!-, donde resido desde hace 15 años.
Y , como en cada encuentro, ¡me lo pasé PIPAAAAA!

Soy una apasionada de los locos años 20 en general y, hace 5 años , después de presenciar el ambiente que se genera en los bailes sociales y la felicidad que irradian las personas que lo practican, decidí apuntarme a clases para lanzarme a la pista y ser parte de aquella energía positiva tan contagiosa.

Como inquieta , creativa y apasionada del desarrollo del talento en organizaciones, me resulta inevitable hacer asociaciones y analogías que puedan retro-alimentar de manera bi-direccional mi vida personal y profesional.

Así que, conforme profundicé en la práctica de Lindy, más vínculo veía entre el Swing y el desarrollo de la Inteligencia Emocional. 

A nivel neurocientífico, la música activa áreas de nuestro cerebro asociadas con la emoción y la recompensa, liberando neurotransmisores como la dopamina, que impulsa la motivación y el deseo de conseguir metas.
En paralelo, el baile implica coordinación, memoria corporal y toma de decisiones rápidas, lo que fortalece las conexiones neuronales y la mejora de la cognición.

El Lindy Hop, en concreto, requiere sincronización, creatividad y, sobre todo, conexión emocional con tu pareja, que cambia con cada nuevo tema.

A partir de esta experiencia personal, esta es la relación que encuentro entre la práctica de Lindy Hop y el desarrollo de habilidades vinculadas a la Inteligencia Emocional:

  • Auto-control: En los bailes sociales, las pistas suelen estar muy concurridas, por lo que es imprescindible la conciencia espacial y controlar movimientos y emociones en medio del caos.  Te entrena a mantener la calma y la actitud.
  • Auto-Conciencia: Para poder bailar un tema, es esencial tener conciencia de tu cuerpo, y del ritmo de la música, para acompasarlos al cuerpo de tu pareja.
  • Adaptabilidad e Innovación: Lindy Hop implica adaptarse al instante a diferentes estilos de baile, a improvisar de manera constante, estimulando la flexibilidad cerebral, la creatividad , a resolver los “retos” que se van presentando junto a tu «Líder».
  • Conciencia emocional: Bailar en pareja requiere sintonizar emociones y biorritmos del otro, motivando a empatizar, a interesarnos por la persona que tenemos delante.
  • Comunicación: Al ser un baile en pareja, Lindy Hop implica escuchar activamente y entender al otrx, escuchar la música y responder a las señales del compañerx , para establecer un diálogo que permita bailar y disfrutar.

El Lindy Hop , además de un baile creativo, vital, divertido, energético y social, es una disciplina que nos permite obtener aprendizaje y desarrollo de nuestra inteligencia emocional.

¡Me encanta su potencial de aprendizaje!

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